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jueves, noviembre 5, 2026

Dío Astacio, el advenedizo que la dirigencia del PRM desprecia

Por Jacobo Colón.

En política, al igual que en la vida, el que llega tarde a la siembra y quiere comerse toda la cosecha termina con la boca llena de tierra y el orgullo hecho trizas.

Eso es exactamente lo que le está pasando a Dío Astacio, el pastor convertido en alcalde que creyó que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) era un trampolín personal y no una organización construida con esfuerzos y entrega de muchos años.

Dioris Anselmo Astacio saltó del PQDC donde quedó en cuarto lugar directo al PRM cuando olió el poder.

No militó, no sacrificó, no sudó una sola gota por la estructura.

Simplemente aterrizó como buitre, esperando que los frutos que otros plantaron cayeran en su plato sin esfuerzo, y una vez en la alcaldía, está despreciando a la militancia y dirigencia perremeísta  con olímpica arrogancia.

Sus funcionarios son “hermanos” de la iglesia, compadres, parientes políticos llegados del PQDC.

La percepción es que hay pocos dirigentes en posiciones importantes, y los que están lo hacen no por ser perremeistas, sino por tener amistad con el alcalde.

El partido que lo llevó al poder fue relegado a un rincón polvoriento, tratado como un accesorio prescindible, como si el PRM fuera un Uber que uno usa y despacha cuando llega a su destino.

Pretender ahora presidir el comité municipal con esa actitud de rey mesiánico era no solo iluso, también resulta insultante hacia la base y dirigencia del PRM.

Los dirigentes históricos del PRM en Santo Domingo Este, los que resistieron en las malas, los que tocaron puertas cuando el partido era oposición, le acabaron de dar una patada en el trasero político que retumbará por años.

Las corrientes internas (Carolinismo, Davisismo y demás) prefirieron un consenso que mantenga la estructura actual antes que permitir que un advenedizo clientelista use los fondos municipales para comprar una presidencia partidaria que nunca se ganó.

Astacio patrocinó un golpe silente contra Manuel Jiménez para llegar, y ahora quiere devorar el partido entero para proyectarse nacionalmente. La ambición desmedida de Astacio no conoce límites, ni lealtad, sin respeto por la palabra empeñada.

Un alto dirigente Perremeista nos dijo textualmente; “El PRM no es su finca personal ni su congregación evangélica extendida” y prosiguió expresando “Aquí no se rinde pleitesía a egos inflados ni a oportunistas de pulpitos”

“Si quiere reelegirse, que regrese al PQDC,  el partido que abandonó como rata cuando no le dio réditos o que se vaya directo a su casa a predicar, porque en el PRM ya lo conocemos y sabemos sus intenciones” fueron las palabras textuales de otro dirigente que participo en el acuerdo de unidad.

No lo quieren, no lo aguantan y no lo van a tolerar.

Lo que acaba de pasar no es un tropiezo; es el principio del fin de su aventura política en las filas perremeístas. La militancia de base, la que de verdad importa, ya dictó sentencia; Dío Astacio, para el PRM, estás quemado.

En mi conversación con esos dirigentes del PRM pude escuchar como un dirigente de Carolina Mejia se pronunció de la siguiente manera;

“En este partido no se llega de última hora a recoger lo ajeno y pretender mandar, se siembra primero, se sufre junto, se respeta a los que lucharon de verdad, y Dio Astacio no respeta a nadie.”

El que no entiende eso, termina como Astacio, expuesto, rechazado y camino a convertirse en nota al pie de la historia del PRM en Santo Domingo Este.

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