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domingo, agosto 16, 2026

Santo Domingo Este; Un municipio que se hunde en su propia basura.

Por Jacobo Colon.

El hedor es lo primero que golpea al caminar por muchas calles y avenidas de Santo Domingo Este.

En cada esquina, en cada solar baldío, en las escuelas y colegios, en parques infantiles, y hasta en hospitales se levantan vertederos improvisados que acumulan semanas y en algunos casos meses de desechos.

Ratones corretean por doquier, moscas en enjambres, y el temido lixiviado, ese líquido infernal y maloliente, se escurre hacia las aceras y hogares, llevando consigo el riesgo de enfermedades que van desde infecciones cutáneas hasta el aumento alarmante de casos de dengue, leptospirosis y problemas respiratorios.

Han pasado casi dos años desde que Dio Astacio asumió la gestión actual y, según múltiples denuncias ciudadanas y reportes periodísticos, no se ha adquirido un solo camión recolector nuevo para reforzar la flota municipal.

Un alcalde que recibió más 100 camiones nuevos no ha comprado un solo camión en esta gestión.

En su lugar, la estrategia principal ha consistido en la colocación masiva de contenedores en medio de calles y avenidas, lo cual se presentó como una solución temporal y se ha convertido en un mal cotidiano.

Los contenedores se desbordan en cuestión de horas, se convierten en focos permanentes de contaminación y, en muchos casos, terminan rodeados de basura tirada en el piso porque la gente ya no encuentra espacio dentro.

Sectores como, Los Mina, 3 Brazos, Ciudad Juan Bosch, El Brisal, Isabelita, Mendoza y muchos otros viven esta realidad día tras día.

Vecinos denuncian que ven pasar los camiones, pero la basura permanece; que la frecuencia de recolección es irregular; que los vertederos crecen más rápido que cualquier operativo de limpieza anunciado.

El alcalde Dío Astacio ha declarado en varias ocasiones “guerra contra la basura”, ha anunciado operativos especiales como el “Cero basura en Año Nuevo” y ha defendido la estrategia de contenedores como avance.

Sin embargo, la percepción de los ciudadanos de Santo Domingo Este, respaldada por fotos, videos y testimonios diarios en redes, es muy distinta.

El municipio más poblado del país se está convirtiendo, a ojos de muchos, en la capital nacional de los vertederos a cielo abierto.

En vez de “Costa del Faro” se le está conociendo como “Costa Vertedero”

El gobierno central debe evaluar una intervención temporal pero contundente: apoyo con camiones, brigadas de limpieza masiva, retiro de contenedores mal ubicados que obstruyen vías y generan más caos.

No podemos permitir que, por la incapacidad de un alcalde, Santo Domingo Este sucumba ante sus propios desechos.

No debemos resignarnos a vivir rodeados de hedor, plagas y enfermedades prevenibles. La basura no solo ensucia las calles; está enfermando y matando lentamente la calidad de vida de cientos de miles de familias.

La gente de Santo Domingo Este merece respirar aire limpio, caminar sin miedo a pisar lixiviado y criar a sus hijos sin vertederos como vecinos de patio.

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