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sábado, agosto 15, 2026

Los contenedores; enemigos silentes que te matan poco a poco.

Por Jacobo Colón.

La acumulación de basura en Santo Domingo Este se ha convertido en un problema que va más allá de la estética urbana; es una amenaza directa a la salud pública y al medio ambiente.

La práctica de almacenar desechos en grandes contenedores metálicos, lejos de ser una solución, ha agravado una situación que exige medidas urgentes y definitivas.

Estos tanques, presentados hace un año como una medida transitoria para evitar vertederos improvisados, se han convertido en una solución permanente que multiplica los riesgos para los munícipes que vivimos en Santo Domingo Este y otros lugares.

La basura no debe acumularse durante días en contenedores que se convierten en focos de insalubridad, según lo externado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

El hedor, los lixiviados fétidos, las ratas, cucarachas y mosquitos que proliferan en estos depósitos son un caldo de cultivo para enfermedades como la leptospirosis y el dengue.

Los contenedores son enemigos silentes, de esos que te matan poco a poco.

Las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente han señalado repetidamente que estos tanques metálicos no son idóneos para gestionar los desechos de una ciudad.

Sin embargo, en Santo Domingo Este, la respuesta ha sido adquirir más y más contenedores, ignorando las consecuencias a mediano y largo plazo.

Contenedor lleno de basura.

El municipio no necesita almacenar basura, sino garantizar su recolección diaria y traslado a vertederos adecuados.

La gestión actual, liderada por Dio Astacio, parece optar por la comodida que ofrecen los contenedores como un “mal menor”, en lugar de invertir en camiones recolectores y un sistema eficiente de manejo de desechos solidos.

Esta decisión traslada la responsabilidad a los ciudadanos, obligándolos a llevar sus residuos a puntos de acumulación que, lejos de resolver el problema, lo empeoran al concentrar la suciedad en espacios públicos.

Los daños medioambientales y sanitarios no son inmediatos, pero sus efectos son inevitables.

La exposición constante a los desechos acumulados compromete la salud de las comunidades, especialmente de los más vulnerables.

No se trata de oponerse por capricho a los contenedores, sino de exigir una solución integral que priorice la limpieza, la salud y el bienestar de los ciudadanos.

Las autoridades de Santo Domingo Este deben  escuchar las advertencias de los expertos y actuar con responsabilidad.

La inversión en infraestructura y camiones para la recolección diaria de basura, la creación de sistemas modernos de gestión de desechos y el abandono de los contenedores como solución permanente son pasos imprescindibles.
La salud de los munícipes no puede esperar más, se necesita un compromiso real con una ciudad limpia, saludable y sostenible, no parches que perpetúan un problema que afecta a todos.

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