Rafael Castillo se erige en la voz de la oposición.
El pasado 24 de abril, el alcalde Dio Astacio presentó su rendición de cuentas, un discurso que, según el diputado Rafael Castillo, vocero de la bancada de la Fuerza del Pueblo, estuvo plagado de falsedades.
Castillo, en un acto de valentía y compromiso con la verdad, no dudó en alzar su voz para denunciar lo que considera una narrativa engañosa, su intervención, sin embargo, pone en evidencia un problema más profundo; la alarmante pasividad de la oposición, particularmente de los concejales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la propia Fuerza del Pueblo.
Estos concejales parecen haber adoptado una postura de silencio cómplice frente a las irregularidades denunciadas por Rafael Castillo que se gestan en el seno del ayuntamiento.
La crítica de Castillo no solo apunta a las supuestas mentiras de Astacio, sino que debe servir como mensaje indirecto a la falta de reacción de quienes, por su posición, tienen la responsabilidad directa de fiscalizar y contrarrestar los discursos vacíos.
¿Cómo se entera Castillo de irregularidades y los que están adentro no?
¿Complicidad o cobardía?
Los concejales, que operan desde el corazón mismo de la institución, están en una posición privilegiada para conocer las supuestas maniobras y posibles «diabluras» que se cometen en la gestión municipal.
Sin embargo, la actitud pasiva, entreguista, genuflexa, pusilánime, timorata, cobarde y adocenada de los concejales de la oposición genera desconcierto y decepción entre los munícipes que esperan una oposición firme y proactiva.
Es inaceptable que la oposición, representada por estos concejales, permanezca muda, ciega y sorda ante las declaraciones del alcalde Dio Astacio.
Su silencio no solo debilita la democracia local, sino que también traiciona la confianza de los partidos que los propusieron para ser un contrapeso efectivo.
La rendición de cuentas no es un trámite protocolario; es un ejercicio de transparencia que debe ser escrutado con rigor, cosa que ningún concejal ha realizado.
Si los concejales no asumen su rol de fiscalizadores, ¿Quién defenderá los intereses de los que vivimos en Santo Domingo Este?
El diputado Castillo, al erigirse como la voz de la oposición, ha dado un paso al frente que debería avergonzar a quienes, desde el ayuntamiento, han optado por los viajes, regalos y la comodidad del silencio.
Su denuncia debe servir como un llamado de atención para que los concejales del PLD y la Fuerza del Pueblo despierten de su letargo y asuman la responsabilidad que les corresponde.
Este municipio merece representantes que no solo estén presentes, sino que actúen con valentía y determinación para desenmascarar cualquier intento de manipulación o encubrimiento.
La intervención de Rafael Castillo pone en evidencia una crisis de liderazgo dentro de la oposición en el ayuntamiento.
Es hora de que los concejales dejen atrás la tibieza y se conviertan en verdaderos guardianes de la transparencia y la verdad.
Rafael Castillo ha lanzado la primera piedra, ahora la pelota está en su cancha; asuman su rol con dignidad, o quedarán en la historia como los que prefirieron callar por intereses personales mientras el municipio era sacudido por el desorden, la anarquía y la falta de gerencia.






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