La gestión del alcalde Dio Astacio parece haber adoptado una consigna preocupante, “O te vendes o te someto a la justicia”.
Este lunes 30 de junio de 2025, el comunicador Fernando Buitrago enfrentará una audiencia preliminar por una querella presentada por el alcalde Dioris Anselmo Astacio, acusado de supuestas difamaciones e injurias.
Sin embargo, al analizar el caso, surge una pregunta ineludible,
¿Es realmente difamación cuestionar el mal manejo de una gestión municipal que gasta más de 15 millones de pesos mensuales en “comunicación” mientras mantiene a los munícipes en la penumbra?
¿Es una injuria cuestionar el gasto de más de 10 millones en el lanzamiento de una supuesta “Marca Ciudad” mientras nuestras calles están inundadas cada vez que cae media hora de lluvias?
Las supuestas injurias de Buitrago no son más que las denuncias propias de un comunicador que está comprometido con enumerar los errores de una Alcaldia que improvisa y miente a sus Munícipes.
Cuestionar el costo de los contenedores, pedir explicaciones entre los donados y los comprados, o indagar sobre las condiciones de dichas donaciones no es un ataque personal, sino un ejercicio de responsabilidad periodística.
Estar en contra de la instalación de estos contenedores, porque el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha manifestado que son dañinos, no es violar ninguna ley, sino hacer la labor de todo ciudadano que siente que sus impuestos están siendo mal utilizado.
Si estas preguntas y cuestionamientos se consideran difamatorias, entonces todo periodista imparcial en Santo Domingo Este estaría en la mira de la justicia.
Un caso emblemático es la desaparición, por más de cinco días, de un busto en una plaza cultural de la Avenida Coronel Fernández Domínguez, sin explicación alguna por parte de la alcaldía.
Cuando Buitrago alzó la voz para preguntar dónde estaba el busto y señalar la falta de comunicación, fue acusado de injuriar.
Si exigir transparencia y responsabilidad es un delito, entonces todos los ciudadanos que demandan claridad son, según esta lógica, difamadores.
La transparencia es el pilar de una gestión pública legítima y cuando una alcaldía opera con hermetismo, tomando decisiones a espaldas de sus munícipes y silenciando cuestionamientos con querellas atenta contra la libertad de expresión.
La prensa libre, cada vez más escasa en Santo Domingo Este por la compra masiva de “bocinas” no debería ser perseguida por cumplir su función de informar y fiscalizar.
La querella contra Buitrago no es un hecho aislado, sino un síntoma de una gestión que parece temer a las preguntas incómodas.
En lugar de responder con hechos y datos, se recurre al Ministerio Publico y al Poder judicial para intimidar y silenciar las pocas voces disidentes que no se han dejado corromper.
Este lunes, la audiencia preliminar no solo pondrá a prueba el derecho de un comunicador a ejercer su labor, sino también el compromiso de Santo Domingo Este con la democracia y la libertad.
Una Alcaldía y un Alcalde que ante el más mínimo cuestionamiento recurre a la intimidación a través de una querella, lo que pretende es enviar un mensaje a los demás comunicadores que se mantienen firme.
¡O te vendes, o te someto a la justicia!

