Por Jacobo Colon.
A casi dos años de las elecciones del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD) celebradas en diciembre de 2023, los candidatos que se autoproclamaron triunfadores siguen sin encontrar un terreno común para resolver sus diferencias.
Lo que debería haber sido un proceso democrático para fortalecer el gremio se ha convertido en una saga de divisiones que paraliza su funcionamiento y deja desprotegidos a miles de profesionales del derecho.
Vamos a recordar los acontecimientos; en aquellas elecciones, tanto Trajano Vidal Potentini, respaldado por la Alianza Rescate RD, como Yohan López, apoyado por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), reclamaron la victoria.
Inicialmente, conteos preliminares apuntaban a una ventaja para López, pero la Comisión Nacional Electoral del CARD declaró ganador a Potentini con 11,473 votos frente a los 10,819 de su contrincante, al sumarle los votos del candidato Peledeista Diego Jose Garcia.
Este nego el acuerdo y acudio a los tribunales.
López rechazó el resultado y anunció acciones legales, lo que desencadenó una crisis institucional que persiste hasta hoy.
En septiembre de 2025, el Consejo Nacional de Expresidentes del CARD advirtió sobre el estado de parálisis del gremio, urgiendo a un entendimiento entre ambos líderes.
Sin embargo, ni Potentini ni López han mostrado la madurez necesaria para sentarse a dialogar y buscar una solución amigable.
Las consecuencias de esta pugna son devastadoras.
El CARD, que representa a más de 70,000 abogados en el país, opera a medias. Los profesionales del derecho se encuentran desprotegidos.
Las ayudas sociales están paralizadas, los cursos de formación continua se otorgan de manera selectiva a un sector del gremio, y la división se profundiza día a día.
Esta situación no solo afecta la cohesión interna, sino que debilita la representación colectiva ante instituciones como el Poder Judicial y el gobierno.
En un momento en que la profesión enfrenta desafíos como la precariedad laboral y la competencia desleal, el gremio debería estar unido para defender los intereses comunes, no enfrascado en batallas egoístas.
Esta controversia me recuerda la anécdota bíblica del rey Salomón, donde dos mujeres reclamaban la maternidad de un niño.
Salomón propuso dividirlo en dos, y la verdadera madre prefirió renunciar a él para salvar su vida. Aquí, en cambio, los dos «presidentes proclamados» parecen preferir ver el CARD despedazado antes que ceder el control al otro.
No hay un gesto genuino de sacrificio por el bien de la Abogacía; en su lugar, prevalecen intereses personales y políticos que superan el bienestar colectivo.
Potentini, jurista experimentado y respaldado por opositores al gobierno, y López, alineado con el oficialismo, han convertido el CARD en un campo de batalla partidista, donde el verdadero perdedor es la abogacía dominicana.
Ya es tiempo de que ambos líderes reflexionen sobre su legado.
¿Quieren ser recordados como los destructores de un gremio centenario o como los artífices de su reconciliación?
La solución debe ser el diálogo, posiblemente mediado por el Consejo Nacional de Expresidentes o instancias judiciales imparciales.
El CARD merece líderes que prioricen el servicio sobre el ego, y los abogados, un gremio unido que los proteja de verdad.
De lo contrario, esta división será una mancha indeleble en la historia del derecho dominicano.

