Por Jacobo Colón.
La indiferencia y el desconocimiento de las herramientas legales que la ciudadanía tiene a su alcance son, sin duda, un caldo de cultivo para los abusos de poder por parte de las autoridades.
En Santo Domingo Este, los ciudadanos enfrentan una situación alarmante: el Ayuntamiento, a través de la Policía Municipal, liderada por un coronel de nombre Juan Ramon Aquino ha emprendido una campaña arbitraria e ilegal de detención de motocicletas, sin contar con la autoridad legal para imponer multas o incautar vehículos.
EL coronel Aquino en reiteradas ocasiones ha penetrado a propiedad privada sin orden de juez competente, eso es sancionado en el codigo penal, pero nadie se querella, tambien lo hemos observado destruyendo construcciones ya edificadas en violación a la ley 176-07.
Incluso, con el argumento de que una construccion esta en «Espacio publico» la destruye, Acaso no es un tribunal el que debe decidir si algo es espacio publico? pero ademas hay un procedimiento para las construcciones cuando ya estan terminadas, sea una escalera, puerta, garaje, etc.
Pero los ciudadanos desconocen sus derechos y no proceden a someterlo ante la justicia para que responda por sus arbitrariedades y abusos.
Esta práctica, lejos de ser un acto de cumplimiento de la ley, constituye un claro abuso de poder que no puede ni debe quedar impune.
La población, frustrada, recurre con frecuencia a las redes sociales para denunciar estos atropellos.
Si bien estas plataformas son útiles para visibilizar los problemas, no son suficientes para generar un cambio ni hacer que estas acciones ilegales sean paralizadas
Publicar un video o un comentario en redes Facebook o Instagram puede generar empatía, pero no obliga a las autoridades a rendir cuentas.
La verdadera herramienta para combatir estos abusos está en el sistema legal, específicamente en la presentación de querellas ante la Fiscalía de la Provincia Santo Domingo.
La ley otorga a los ciudadanos el derecho de exigir justicia cuando sus derechos son vulnerados, y es hora de que la población dominicana, especialmente de Santo Domingo Este haga uso de este poder.
El caso del Ayuntamiento de Santo Domingo Este es un ejemplo flagrante de cómo la impunidad se perpetúa cuando los ciudadanos no actúan.
El coronel Aquino, encargado de la Policía Municipal, no está por encima de la ley, tampoco el alcalde Dio Astacio, por eso sus actuaciones deben ser acorde a lo que establece el Codigo Penal y Procesal Penal y sobre todo, la constitución de la Republica.
Su autoridad no le otorga carta blanca para violar los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, mientras la población se limite a quejarse en las redes sociales, estos abusos continuarán.
Es necesario e imprescindible que los afectados se organicen, presenten querellas formales y exijan que la fiscalía cumpla con su rol de garante de la legalidad.
Si la Fiscalía, por complicidad o negligencia, no actúa frente a estas denuncias, los ciudadanos tienen otra vía, acudir al Juez de la Instrucción para que ordene a la fiscalía investigar y procesar a los querellados por abuso de poder.
Este mecanismo permite obligar a las autoridades a cumplir con la ley, demostrando que el sistema judicial, cuando se utiliza correctamente, puede ser un aliado del pueblo.
Pero para que esto ocurra, se necesita valentía, organización y, sobre todo, una ciudadanía decidida a no seguir siendo víctima de abusos.
El abuso de poder del alcalde de Santo Domingo Este, ejecutado a través de un coronel director de la policía Municipal debe tener consecuencias.
Cada motocicleta incautada ilegalmente, cada multa impuesta sin fundamento legal, es una afrenta a la dignidad de los ciudadanos y al Estado de derecho.
No basta con indignarse; es hora de actuar.
Querellarse no es solo un derecho, es un deber cívico.
Es el primer paso para recordarle a las autoridades que su poder no es absoluto y que los ciudadanos, cuando se unen y reclaman sus derechos, son una fuerza imparable.
La invitación es clara, dejemos de ser espectadores de los abusos y convirtámonos en protagonistas del cambio.

