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sábado, agosto 15, 2026

Crisis del Colegio de Abogados; ¿Mediación desinteresada o aprovechamiento vergonzoso?  

Por Jacobo Colon.

La abogacía dominicana vive uno de los capítulos más vergonzosos de su historia.

Dos años después de las elecciones del 2 de diciembre de 2023, el Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD) sigue en una especie de limbo, sin recursos debido a que sus cuentas están embargadas.

Y miles de abogados en total desamparo; sin asistencia médica, ni siquiera para auxiliar con una receta médica, sin ayuda de una pequeña pensión, sin auxilios funerarios, ¡sin nada!

El gremio que debería defender la justicia está dando el peor ejemplo de injusticia.

Pero en medio de este desastre apareció, como por arte de magia y para alegría de muchos abogados, el Consejo Nacional de Expresidentes del CARD ofreciéndose como “mediadores” del conflicto.

¡Qué nobleza, qué espíritu gremial, qué vocación de servicio!

O eso querían hacernos creer.

Algo que todos los Abogados susurran en los pasillos de los diferentes Palacios de Justicia es, ¿Esta mediación es realmente desinteresada?

Circulan informaciones y escritos, provenientes de diferentes fuentes, de que ciertos expresidentes estarían condicionando su “buena voluntad mediadora” al otorgamiento de pensiones vitalicias, y han realizado exigencias de otros ingresos, incluso con carácter retroactivo.

Uno quiere dirigir el plan de pensiones, otro la Escuela Nacional del Abogado (ENA) y otros beneficios que nunca se atrevieron a pedir cuando estaban en el cargo, pero que ahora, aprovechando la crisis, consideran “justa compensación” por su “esfuerzo conciliador”.

Si esto fuera cierto, y Dios quiera que no lo sea, debido a que le tengo aprecio a muchos expresidentes que forman parte de esta “Comision” estaríamos ante uno de los actos más cínicos y repugnantes que ha visto la historia gremial dominicana.

Seria utilizar el sufrimiento de más de 80 mil abogados como moneda de cambio para saciar ambiciones personales retardadas.

En caso de esta versión ser cierta, estaríamos frente a un acto sencillamente deleznable, ruin, vulgar, deshonesto, vergonzoso, despreciable y rastrero.

Sería un abuso imperdonable que expresidentes que ya disfrutaron del honor de dirigir el CARD durante sus respectivos períodos ahora pretendan cobrarle a la institución, en su momento más débil, una especie de “peaje” por ayudar a resolver un conflicto que, en buena medida, ellos mismos contribuyeron a perpetuar con su silencio cómplice cuando pudieron actuar antes.

La mediación verdadera no se negocia, se ofrece.

No lleva factura oculta.

No tiene precio ni condiciones.

Si el Consejo de Expresidentes realmente quiere ayudar, que lo haga sin condiciones, sin prebendas, sin pensiones disfrazadas de “reconocimiento”.

Que presenten su propuesta de solución por escrito, públicamente, y que acepten que se someta a la aprobación de una asamblea general de abogados.

Que demuestren con hechos, no con comunicados grandilocuentes ni ruedas de prensa, que su único interés es salvar al CARD y elevar la dignidad de la profesión.

Porque si al final resulta que todo esto era un vulgar chantaje disfrazado de institucionalidad, la historia los juzgará con dureza.

Y los abogados, que tenemos buena memoria cuando nos tocan el bolsillo y la dignidad, no olvidaremos.

Esperamos que los expresidentes aclaren, de una vez y públicamente, si están pidiendo o no beneficios económicos a cambio de su mediación.

Porque el silencio ya huele mal.

Los abogados dominicanos merecemos respuestas, no más oportunismo.

Y merecemos, sobre todo, que esta crisis termine ya.

No en 2026, no “cuando las partes lleguen a un acuerdo”.

¡Ya! Por decreto, por sentencia definitiva, por intervención del presidente de la República si es necesario. Pero ya.

Porque cada día que pasa con el CARD semi paralizado es un día más de degradación para toda la clase jurídica dominicana.

 

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